Después de hacer todas las cosas poco interesantes que se hacen en las mañanas, me siento a ver un poco de televisión, y allí es cuando personas llamadas "familia" me preguntan que qué estoy haciendo sentado, que vaya a ayudar, entre otras cosas. No lo tomo como un regaño, simplemente me levanto e intento ayudar en lo que se necesite ayuda, pero como siempre, lo hago mal. Debo añadir que no lo hago mal intencionalmente, realmente intento dar lo mejor de mí, pero simplemente no puedo, mis manos son torpes así como lo es mi mente, todo yo es torpe. Una vez más recibo una corrección fuerte llamada "regaño", no reacciono, solo les doy la razón. Para olvidarme de todo me coloco a escuchar música, a todo volumen.
La música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. Claro, eso es, según Wikipedia. Pero según yo, es un método artístico y educado de distraerse de la realidad, es un método de decirle al mundo que no te importa lo que está pasando porque sólo te quieres concentrar en ti mismo escuchando lo que te gusta oír. A veces me gustaría que las canciones duraran días, y no minutos, ya que escuchar música es como estar soñando o como tele transportarse, es hermoso.
La hermosura se va cuando alguna persona o algo que está pasando me hace ponerle pausa a mi viaje musical. Y una vez más esta conversación molesta de que soy totalmente inservible y esas cosas. Sinceramente ya me acostumbré a esta charla, sólo se hablan de mis defectos, y en tener defectos soy experto, cada día desarrollo nuevos. Me quedo callado, pero la ira se consume en mi garganta, me la trago, aunque a veces me da miedo no expresarme porque sé que en algún momento explotaré y gritaré cada cosa que pienso de una manera violenta. Pero de eso se trata mi día, de que la ira me consuma.
Casi todo el día es así, a veces sólo pienso que no ser como ellos quieren que sea los decepciona, y me duele decepcionarlos, porque son de las pocas personas que me importan lo suficiente. Créanme que intento fingir, me he vuelto un excelente actor, pero detesto que mi vida sea una obra titulada "Sonrisas falsas" , porque se supone que las sonrisas significan felicidad, pero yo... yo no soy feliz.
Me encierro en mi cuarto para no causar más problemas, y es allí cuando el espejo me llama, y me enseña a alguien que realmente no vale la pena, alguien que está destrozado y que sería incapaz de recuperar fuerzas porque realmente quiere desaparecer, me muestra a alguien con odio y temor, me muestra a una persona que está desfigurada por dentro después que toda la ira explotara allí. Ya mirar el espejo no es lo mismo de antes, ahora cada vez que lo hago puedo ver al ser más despreciable del mundo, puedo ver a alguien que odio y detesto, y para colmo ese alguien soy yo. Ahora no puedo pararme frente a un espejo sin llorar, porque no puedo creer lo que soy. Más bien... No soy nadie. El término adecuado para describirme sería "Inservible". En esa palabra se puede resumir mi vida.
Después de llorar, me acuesto en mi cama a pensar, no a pensar en mí, sino a pensar en Dios. Él es el que me escucha al final del día y es Él quien me ve llorar cada noche. Y es allí cuando analizo que Él me ve sufrir día a día, y le pregunto: ¿Por qué estoy aquí si sabes que no puedo con ésto?
. . . Aún espero su respuesta.